Licencias libres, la alternativa

Los peligros de la reproducción técnica
Algunos derechos reservados por ropadope (CC BY-NC-SA 2.0))

En este artículo, perteneciente al curso online sobre cultura libre, se profundiza sobre el uso de licencias libres en producciones culturales.

El software libre, gracias a su tipo de licenciamiento, le da a sus usuarios ciertas libertades, al contrario que el software privativo.

De esta misma forma, un autor puede desear que los que tengan acceso a su obra adquieran ciertas libertades que el copyright habitual niega.

Para esto sirven las licencias Creative Commons, que son en realidad una familia de licencias, como vemos en la segunda clase del curso.
Sobre la frase de José Luis Brea que se menciona en el curso, La fotografía convierte al arte en “cosa de este mundo”, se me ocurre pensarla desde la perspectiva de Walter Benjamin en “La obra de arte en la época de la reproductibilidad técnica”. En este famoso ensayo de 1936 (y sin Internet…), Benjamin propone que las nuevas técnicas de reproducción provocan la pérdida del aura de las obras, esa particularidad que hace que una creación sea única e irrepetible. Y sagrada: la obras de arte en el horizonte arcaico tenían un uso cultual, y el acceso a esas obras era vedado a los no iniciados, siendo erigidas en lugares no accesibles al ojo profano. Vemos entonces que lo lejano, lo inalcanzable, tiene que ver con este tipo de obra de arte sacra: cuando hay aura, hay lejanía.

Pero se impuso la reproductibilidad, y las posibilidades y los medios de reproducción llegaron finalmente a las manos de millones de personas en todo el mundo. Y rápidamente se dieron cuenta de lo fácil que era acceder directamente a los contenidos culturales que desearan, y como autores, de que no eran tan necesarios los intermediarios para publicar sus libros y compartir sus músicas, si realmente lo que quieren es ser leídas y escuchadas.

El aura de lo irrepetible muta con la repetición infinita, y las obras adquieren un  nuevo aura: el que brinda la observación universal. Una obra (una película, un video online, un meme, una imagen) es observada millones de veces a través de Internet, lo que la convierte en algo que todos los demás deben ver, llegando de esa forma a los medios tradicionales de comunicación y de allí a otros millones de personas.

Entonces se invierte el mecanismo. No se necesita de la genialidad, originalidad, de la lejanía y de lo sagrado para dar valor y legitimidad, sino que muchas personas ya lo hayan visto.

Y qué mejor manera de hacer esto que permitiendo su divulgación y copia, usando licencias permisivas como las que en este curso se vieron.

Por último, desde los repositorios de obras con licencias CC llegamos al sitio de flickr con contenido creative commons. Es interesante observar la cantidad de fotos con cada tipo de licenciamiento. En orden creciente:

Atribución-Obras no derivadas: 12.904.229 fotos

Atribución-Compartir: 20.867.991 fotos

Licencia Atribución-No comercial: 31.229.077 fotos

Atribución: 35.787.263 fotos

Atribución-No comercial-Obras no derivadas: 66.915.384 fotos

Licencia Atribución-No comercial-Compartir: 69.295.784 fotos

Analizando los datos vemos que el 33% de las fotos no permiten obras derivadas. Y un dato llamativo, que es que el 70% de las fotos publicadas con licencias permisivas no permiten el uso comercial. Al parecer las personas que eligen compartir su trabajo con los demás prefieren que no hagan plata con sus imágenes.

La foto que ilustra esta entrada tiene una licencia CC que permite hacer copias y hacer obras derivadas, siempre y cuando no gane plata con eso (que es el caso) y la comparta con la misma licencia. Por eso pongo en acto mi libertad y a modo de manzana a la seño la edito muy olfachonamente:

(bajo CC BY-NC-SA 2.0, foto original del usuario ropadope de Flickr)

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One Response to Licencias libres, la alternativa

  1. Jorge says:

    Gran post!

    Los datos que compartís sobre el tipo de licencias utilizadas son muy interesantes.

    En el ámbito de la creación y la educación hay opiniones muy divididas acerca de si permitir o no permitir los usos comerciales.

    Algunos opinan que los materiales académicos, por ejemplo, no deben tener la posibilidad de transformarse en mercancía. Otros aducen que cuando publicamos obras totalmente libres, las grandes multinacionales pueden usarlas para apropiarse de una renta que correspondería al autor (es el caso de Flickr, Facebook, Google o el ex Megaupload, que ganan dinero con publicidad mientras se comparten millones de imágenes y videos libremente).

    Yo creo que esa gente se equivoca. En Ártica siempre promovemos las licencias totalmente libres (CC BY-SA, por ejemplo) porque facilitan la difusión, y porque lo más importante siempre es que la obra no sea privatizada por nadie. Las barreras a los usos comerciales dificultan un montón de prácticas comunes, como la reedición de contenidos o su difusión pública.

    El principio fundamental es que a los creadores nos conviene un ecosistema cultural lo más libre posible. A los grandes monopolios, por el contrario, les suele convenir privatizar el conocimiento.

    Saludos!
    Jorge

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